El informe PISA revela que las chicas obtienen peores resultados en matemáticas y ciencias por la desconfianza que tienen en sí mismas. Si a eso le añadimos que un 10% de ellas piensan que están menos preparadas que los hombres para entrar en el mundo laboral, la combinación nos alerta que la brecha de género sigue vigente y que tiene tendencia a seguir estándolo.

Estas son algunas de las razones por la que Fundación Everis, presidida por Eugenio Galdón y encargada de impulsar el espíritu emprendedor e innovador a través de diferentes proyectos, lleva a cabo el proyecto “Red de Mentoras” para promover la mentoría entre chicas. Este proyecto trata de empoderar a unas jóvenes  -con gran potencial, pero sin ejemplos femeninos de éxito- situándolas junto a mujeres referente en nuestro país que destacan en diferentes ámbitos.

Las personas necesitamos modelos de referencia en los que reconocer nuestros sueños y aspiraciones.

El proyecto “Red de Mentoras” que se está llevando a cabo en Madrid y Barcelona trata, precisamente, de eso, pero también de mucho más: trata de conocerse a uno mismo; trata de establecer focos, objetivos; de hacer cómplice a tu entorno para poder alcanzarlos; y trata, sobre todo, de ser honesto con uno mismo y de permitirse el lujo de soñar con el futuro que cada uno quiere, mezclando habilidades con aptitudes y deseos.

Resumo aquí 4 ideas claves de este proyecto:

1. Marco de confianza.  Para las chicas, el simple hecho de haber sido escogidas ellas en lugar de otras alumnas de su el centro, les ha supuesto un empoderamiento inicial clave para que se pudiera establecer dicho marco de confianza. Este marco ha sido indispensable para que la comunicación fluyera desde el minuto cero.

2. Sobre la metodología. Más allá del learning by doing para este proyecto piloto ha sido clave la guía pedagógica que se ha establecido desde Marinva para guiar cada una de las sesiones como si de una aventura épica se tratara. Ahora bien, la guía ha sido solo una primera aproximación, una excusa para que ellas mismas fueran creando su propia narrativa y relación a lo largo de estas sesiones.

3. Implicación de las mentoras. Aunque el 80% de las mentoras no había participado en un proyecto de mentoria similar, la implicación, la responsabilidad y el sentido de la intuición de las mismas les ha ayudado seguir

4. Aprendizaje mutuo. Una de las grandezas del proyecto ha sido ver, más allá de la mentorizada, el impacto del proyecto en la propia mentora que además de estar dispuesta a repetir el año que viene, también ha servido como altavoz para que otras colegas de profesión y amigas se quieren unir al proyecto el próximo año.

Estoy muy orgullosa y contenta de haber podido participar de este proyecto gracias a Marinva que se ha encargado de realizar el apoyo pedagógico y de metodología lúdica. Y es que la semilla que este proyecto ha sembrado en todos los implicados es diferente, pero está ahí: creciendo e ilusionado para mejorar y progresar en los próximos años.

 

 

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