Recuerdo con total claridad el momento en el que pensé que me había hecho mayor: al descubrir el patio de la escuela donde cursé 1er ESO, la Escola Joan Pelegrí. Se trataba de un patio en la azotea de un edificio de la calle Ermenganda desde el que se podía ver, a traves de unas rejas, el gran parque de la Espanya Industrial, que estaba justo al lado. El patio de la escuela lo conformaban dos espacios, o mejor dicho, dos pistas, una en la que nos encontrábamos las chicas, charlando y cantando; y otra donde los chicos jugaban a básquet y fútbol a la vez. La azotea estaba rejada para que las pelotas no cayeran a los edificios de alrededor, y por estas mismas rejas se podían ver los árboles, el lago; el gran espacio para jugaren el parque. Es bastante irónico estar en una azotea rejada durante la hora del patio viendo, a su vez, un parque ahí fuera.  

Seguramente no hubiera tenido esta percepción de "adultez" si no hubiera estado en otros patios. Antes de llegar al Joan Pelegrí ya había pasado por cuatro patios escolares, 4 edificios donde se desperdigaban los diferentes cursos de la Escola Patufet Sant Jordi en L'Hospitalet del Llobregat. Los dos primeros correspondían a la Escola Bressol Patufet, (el primer centro, ubicado en una antigua masia de Can Borni, en la calle carrer Rossend Arús; el segundo en la calle Juan de Toledo tenía un gran parque con columpios y arena al que día salíamos ir a jugar cada día). El tercero ya en EGB, se ubicó en la calle Mare de Déu de la Mercè y era un gran espacio que además contaba con árboles y una pista para practicar deportes. Y el último, con el colegio ya reformado en 1995, fue el patio de la actual Escola Patufet Sant Jordi en Rambla Marina, con una gran pista, un gran espacio de tierra, un huerto y diversas estructuras de juego. De alguna manera los patios por los que fuí pasando la infancia cada vez eran más grandes y mejores, hasta que llegué a la ESO donde aparecieron las dichosas rejas. Que ironía, la verdad. Aunque también puede servir como metáfora de hacerse mayor y de la propia educación en los noventa. Pasar al instituto y dejar de ver el verde y la tierra en el patio, para ver solo asfalto y rejas delimitando una terraza. 

Todos estos recuerdos y reflexiones vienen en relación a la entrevista a Imma Marín, directora de Marinva, en el programa radiofónico "L'ofici d'educar" de Catalunya Ràdio donde junto a dos madres de la comisión del proyecto "l'Hora del Pati", de la Escuela Pau Casals de Gràcia de Barcelona, reflexionan sobre este espacio de juego en el que los niños dedican más de 500 horas a lo largo de toda su escolarización. En el programa, que desde ya os recomiendo, se habla de este espacio casi mágico pero no sólo de una manera teórica, sino también práctica y muy en primera persona, la de las madres que forman parte del proceso participativo de cambio del patio. Un proyecto liderado desde el propio AMPA y en el que han involucrado a la escuela y a los monitores que dinamizan el patio. 

Sobre el patio, o el espacio que siempre ha quedado en tierra de nadie, la Fundación Bofill hace cinco años publicó el informe "Els patis de les escoles: espais d'oportunitats educatives"; donde, a través de dos procesos (el primero a partir de una muestra y el segundo a través de un trabajo con grupos de expertos en el marco de un seminario) se establecían algunas aportaciones muy interesantes en cuanto al patio como un espacio educativo sin lugar a dudas, aunque totalmente desconectado del currículum educativo oficial; se profundizaba entorno al dilema entre la intervención y el juego libre; y por último, se abordaba la propia morfología del patio y los elementos arquitectónicos que este contiene

El estudio sobre el patio escolar también se ha agilizado en los últimos años debido al auge de casos de bullying (o mejor dicho, la visualización de estos casos) y por los procesos de cambio educativo que se empiezan a establecer y que introducen el juego como un elemento clave en al educación de hoy en día. Respecto a la resolución de conflictos uno de los casos relevantes a menciones es Playworks:  organización que tiene como misión mejorar la salud y el bienestar de los niños, incrementando las oportunidades de juego en la escuela, a través del movimiento y la actividad física.  Imma en su blog relató la experiencia de visitar uno de sus centros en Nueva York. Y para finalizar el listado de links el último es sobre el artículo del ARA "Al pati no tan sols s’hi juga a futbol" donde, y a modo de resumen, se concluye que para poder aprovechar al máximo el espacio educativo del patio se deben tener en cuenta 3 elementos claves: la morfología (cuanto más diverso mejor), los recursos lúdicos (y con recursos se refieren a los propios elementos para que se produzca el juego) y por último y para mi el fundamental: la propia implicación del docente. Sobre la figura del docente y el juego hablaré en otro post porque creo que es un tema muy interesante y que da para largo y tendido.

Y ya por último, sólo preguntaros ¿cómo era el patio en el que disfrutasteis más de pequeños?

Esta soy yo con 5 años en el patio de la Escola Bressol Patufet, en la calle Juan de Toledo de L'Hospitalet del Llobregat

Esta soy yo con 5 años en el patio de la Escola Bressol Patufet, en la calle Juan de Toledo de L'Hospitalet del Llobregat

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