En la era de la desinformación las redes digitales juegan un papel crucial. Bailar con los medios requiere adaptarse a su lenguaje y formato. (Castells, 2009). Aunque esta frase hace referencia a las campañas políticas en un entorno digital multimedia, también encaja com metáfora para referirse al slacktivism, el clicktivism o a las multitudes virtuales. ¿Pero todo es lo mismo? Desde mi punto de vista no.

El slacktivism, según la wikipedia inglesa,  se puede definir como el acto de mostrar apoyo a una causa pero sólo siendo algo beneficioso para los egos de las personas que participan en este llamado activismo. I saw this thing, it spoke to me for at least one second, and here is my mark to prove it. (Carr, 2012). Esta marca de la que habla Carr, puede ser un like, un favorito, un RT o un post en Facebook, entre otras cosas. De hecho muchas plataformas de noticias han integrado las redes sociales para que esta marca se pueda hacer de la forma más rápida posible, generando también visitas para dichas plataformas (que nadie se piense que las plataformas han realizado esta integración sin ganar nada a cambio). De esta manera el usuario puede expresar su opinión/preocupación por temas políticos o sociales a través de un solo click, de forma rápida y sin apenas pensamiento ni esfuerzo. A cambio de esta acción la persona se está sumando a una causa, añadiendo un tema a su perfil o huella digital, una arista más de la marca personal que establecemos en el mundo digital.

El clicktivism se suele utilizar para describir a los activistas que usan las redes sociales para organizar sus protestas. The act of "liking" a photo on Facebook or clicking a petition is in itself symbolic because it demonstrates that the individual is aware of the situation and it shows their peers the opinions and thoughts they have on certain subject matters.

"Casi cada hora, una petición en Change.org logra la victoria", afirman desde la mayor plataforma de peticiones del mundo. ¿Pero qué se entiende como victoria? El cambio que puede aportar cada campaña se interpreta por la tipología de dicha campaña y por tanto para algunas causas es suficiente 100 firmas y para otras ni con 1 millón es suficiente. Realmente es significativo que "Un millón de firmas para que Rajoy dimita", lanzada en 2013, tras la publicación de los 'papeles de Bárcenas' e impulsada por Pablo Gallego (ex portavoz de Democracia Real Ya) es la solicitud que más rápido ha crecido en la historia de la plataforma.

Hay muchas voces críticas con esta plataforma, no sólo por las formas de control que ejerce para verificar que cada firma equivale a una persona, sino también por la responsabilidad social que promueve a través de su forma de financiación. Change.org basa su negocio en promover o dar visibilidad a ciertas campañas que previamente han contratado sus servicios.

¿Por qué equiparamos el activismo tradicional que toma las calles al activismo digital que solo vive en el medio online? ¿Las dos tipos de movilizaciones conllevan las mismas consecuencias? Si bien es cierto, hay causas que nacen en el medio digital y que gracias a las redes sociales llegan a la esfera pública y que sin ellas nunca alcanzarían impactar en el gran público. Este puede ser su único objetivo, ya que al llegar a estos medios pueden tener la oportunidad de incidir en la esfera pública y ser masivos. Often dismissed as “slacktivism,” I argue instead that the digital activism made possible through social media memes can build awareness of crucial issues, which can then lead to action (Vie, 2014)

Pero ¿Porque se ha popularizado el término de slacktivism y no el de clicktivism? ¿Por qué menospreciamos el poder del like, el RT, el hashtag o hasta el click en plataformas de activismo social si hemos creado a Tuitstars y conseguido que campañas en Change.org generen impacto social real? Sure, hashtags come and go, and the so-called weak ties of digital movements are no match for real world engagement. But they are not only better than nothing, they probably make the world, the one beyond the keyboard, a better place. (Carr, 2012)

La respuesta a esta última pregunta también se podría encontrar en una de las declaraciones de Castells en relación a la desaparición de la confianza pública y la crisis de legitimidad política: la confianza política está estrechamente relacionada con la confianza social en general (Castells, 2009)

 

 

Haro, C.; Sampedro, V. F. "Activismo político en Red:del Movimiento por la Vivienda Digna al 15M". Revista Teknokultura, 8, 2. pp. 167-185.

Queisner, Moritz (2014) “Click Social Activism? A Localisation of Political Participation After Networks”. Plants, Androids and Operators

Vie, Stephanie (2014) “In defense of “slacktivism”: The Human Rights Campaign Facebook logo as digital activism”. First Monday

Gleeson, Jessamy  (2014) “Can online groups ever “change” anything? A case study of the “Sack Vile Kyle”campaign “

Carr, David. (2012) "Hashtag Activism, and Its Limits." The New York Times.

Gomez, Javier (2013) Entrevista a Francisco Polo de Change.org

Chacón, Pilar (2015) ¿Solo un puñado de firmas? Lo que hay detrás de las "victorias" de Change.org

Crespo Maria (2015) “Change.org: Por favor, firme esta utopía” 

 

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