Risto Mejide es un animal comunicativo por encima de todo. Ya sea en el formato que sea (televisión, publicidad y texto, ...etc) consigue dirigir mensajes directos y claros que dan justo en el epicentro del estómago para luego quedarse ahí un rato. Dichos mensajes se quedaran como un poso que necesita reposo y pensamiento pero que seguro que nos acabaran afectando en nuestra forma de ver las cosas. Como aquel que te levanta la teleraña de delante de los ojos. En Urbrands el autor realiza un tratado de branding personal que puede que los futuros universitarios lean como lecturas obligatorias tal y como mi generación leyó "El Libro Rojo de la Publicidad" de Luis Bassat. 

A continuación recopilo algunas de las máximas más interesantes que creo que merece la pena destacar en relación al branding personal y al poder de las redes sociales. Para los que quieran más os recomiendo que lo compréis.

Urbrands de Risto Mejide
Eres lo que haces. Eres lo que dices que haces. Pero también eres lo que recuerdan de ti. Y sobre todo, eres lo que esa gente siente cuando lo recuerda.
Una marca es una respuesta emocional ante una imagen, ante el nombre de una empresa o ante una persona. Una respuesta emocional, tan sencilla de definir como compleja de obtener y, sobre todo, de medir.
Citando a uno de los expertos más importantes en Personal Branding de nuestro país, Andrés Pérez Ortega: El propósito del Branding Personal (proceso) es conseguir identificar aquello que te hace valioso, útil y fiable para que te perciban como la persona/profesional con quien hay que estar o trabajar. El objetivo de todo eso es desarrollar tu Marca Personal (resultado). El objetivo final de una marca, personal o comercial, es que te ELIJAN.
Lo que nos apasiona y nos pone brillo en los ojos no es siempre necesariamente aquello a lo que nos hemos dedicado en la vida. Pero sí suele ser un arma que nos hace destacar entre la multitud, y que además nos dará muchísima fuerza a la hora de explicar por qué hacemos lo que hacemos.
Cuando la marca se convierte en la plataforma sobre la cual sus consumidores se realizan, viven, experimentan, disfrutan y se relacionan entre sí, hasta el punto de convertirse en fans, publicistas y apóstoles de la marca —ciudadanos—, ya no estamos hablando sólo de una marca 2.0, estamos hablando de una URBRAND del siglo XXI.
Una marca no pertenece a quien la gestiona, sino a quien la consume. Nosotros, como mucho, la administraremos mientras nuestros clientes decidan seguir consumiéndola. Creo que es la mejor definición de política de marketing con respecto a una URBRAND que he oído jamás.
Ahora, los clientes disponen de formas de reventar cualquier misterio, entre ellas el acceso a las redes sociales. Y son medios que ninguna marca, por poderosa que sea, puede controlar. Eso configura una gestión de las expectativas muchísimo más trepidante y difícil de administrar.
Los hechos son las nuevas palabras.
Porque todos tenemos una historia. Un relato. Un de dónde venimos. En la medida que seamos capaces de ponerlo delante de nuestros potenciales clientes, estaremos desvelándoles nuestro centro histórico. Es lo que en marketing se denomina storytelling. Convertir tu historia en una historia que merezca ser contada.
 
 

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